Ewa Budka & Mokulito

Aida Nogués


El arte que Ewa Budka crea es íntimo y lleno de emociones, sexualidad y lleno también de cuestiones que aluden a la feminidad y al lugar del ser humano en el universo. Sus imágenes muestran frustración, amor, lucha y la reacción a instintos humanos primitivos. Ewa entiende sus obras de arte como un cuerpo vivo, una combinación entre distintos materiales y distintos sentimientos. Su arte es su propio lenguaje internacional, provocando este emociones en el público, que también tiene siempre algo que decir, planteándoles preguntas como ¿Quién somos? ¿Qué sentimos? ¿Dónde hemos estado?

Cuando encuentra sus propias respuestas, las comparte en forma de color, marcas y signos, con el papel y la existencia.

Háblanos un poco sobre Mokulito y de lo que te atrajo de esta técnica en tu trabajo artístico
Desde que era una niña he amado la sensación, el olor, la textura y el tacto de la madera. Recuerdo caminar con mi hermana y mi abuelo alrededor del bosque jugando nuestro juego de “el cuento de la madera”. Teníamos que escoger un trozo de madera que nos llamase la atención. Mi abuelo siempre decía que cada trozo es único y está vivo. No importa que no esté conectada al árbol, la madera siempre estará viva. Teníamos que recolectar los trozos y darles una vida nueva y una nueva historia que venía de los secretos que susurrábamos. Él creía en que la madera es mágica, que ella recuerda todo lo que haces. Cualquier cosa que digas o escribas en ella sobrevivirá para siempre.

Curiosamente, esa es exactamente la forma en que trabaja Mokulito. Estás escribiendo y dibujando sobre ella, dándole a la madera una “segunda vida”. Siempre recuerda tus marcas y cortes. Es como una criatura viva. Cuando hago Mokulito le suspiro [a la madera], le hablo, dibujo sobre ella e imprimo a partir de ella.


Foto: Karl Reeves


¿Cómo aprendiste esa técnica? ¿Quién te la descubrió o enseñó?
Mi trayectoria en Mokulito empezó hace algunos años cuando estaba junto a mi padre (que es profesor de litografía en la Academia de Bellas Artes en Katowice, Polonia) en una exhibición de impresión internacional. Mi padre vio una impresión firmada como “litografía sobre madera-Mokulito”. Casi tuvo un ataque cardíaco porque aquello no tenía sentido: una litografía sobre madera. Empezamos a investigar, contactamos a artistas japoneses y recibimos una oración como respuesta: “cojan madera, dibujen sobre ella, añádanle tinta e impriman con eso”. Esta oración no fue de mucha ayuda. Eso podría ser una regla para casi cualquier método de impresión, pero decidimos empezar nuestra investigación sobre Mokulito basándonos en esas pocas palabras. Aplicamos para una ayuda de la Unión Europea y pasamos casi tres años buscando qué madera, tinta y herramientas necesitábamos para hacer Mokulito. En ese momento, recibí una beca artística en EEUU en el Instituto de Arte y Diseño de Milwaukee, donde continué con mi investigación. Descubrí otros tipos de madera de los que habíamos descubierto en Polonia y que podíamos usar. Pasar tanto tiempo [trabajando] con madera me dio la inspiración para hacer mi proyecto de impresión más reciente, llamado “La piel que he habitado”, donde la madera es un “cuerpo” y el papel me sirve como “piel”. Realmente, nadie me enseño cómo hacer Mokulito, así que lo aprendimos por nuestra cuenta. Por esa razón, he empezado a llamar “Budkalito” a nuestro proceso en talleres y clases, en lugar de Mokulito. Mi sueño es ir a Japón y aprender verdaderamente cómo hacen Mokulito.


Si la gente está interesada en este proceso, ¿dónde pueden aprenderlo? ¿Existe algún taller? ¿Hay alguna publicación al respecto?
He realizado dos películas cortas documentando mi investigación sobre Mokulito y también hemos filmado a mi padre realizando Mokulito paso a paso en [la Academia de] Bellas Artes de Katowice. Acabo de terminar mis clases de Budkalito en el Centro de Impresiones Gráficas de Manhattan, en Nueva York, y antes de eso había estado dictando clases en varias universidades, residencias y estudios de impresión por invitación. Mi próximo destino para enseñar Budkalito será la Residencia de Artes de la Impresión en España (cerca de Barcelona) en junio de 2015 – www.artprintresidence.com. Después de eso, veremos a dónde me invitan. Mi casa es la ciudad de Nueva York y me encantaría dictar clases en el semestre de otoño de 2016. Efectivamente tengo una cuenta de Instagram en la que publico mi investigación reciente y fotos sobre Budkalito (@budkalito). La gente también me puede contactar a través de mi sitio web www.ewabudka.com. Siempre respondo.


Foto: Karl Reeves


¿Cuáles son los materiales principales para empezar a trabajar en Mokulito?
Madera, un contrachapado duro y herramientas litográficas a base de óleo – eso para empezar. Pero hay que recordar algunas cosas más. Mokulito no es para todo el mundo, es para esos artistas que no temen a los materiales nuevos y que no creen en los “errores”. Cada marca que haces, cada toque que das a la madera será recordado por ella y no puedes deshacerlo. La única forma de “deshacerse” de la marca que no quieres es cortándola. Eso es lo que amo de Mokulito, el que puedas combinar dos métodos de impresión: la litografía y el grabado sobre madera.

Cada trozo de madera es distinto, así que tienes que respetar lo que te da, lo que se esconde entre los granos y que se muestra durante la impresión. Eso es lo que enseño durante mis sesiones de Budkalito, a entablar una amistad con la madera, a liberarte para no tener miedo de las marcas que dejas atrás. Tienes que respetar tu madera, conectarte de una forma especial con ella. Sin eso, no puedes hacer Mokulito.


Foto: Karl Reeves


¿En qué estás trabajando en tu estudio actualmente?
Justo acabo de recibir una beca artística aquí en Nueva York, donde tengo acceso a la tienda y al estudio de impresión. Estoy creando una pequeña edición de un proyecto de libro llamado “Unas memorias de un libro”. Imprimo budkalitos en pequeños papeles japoneses, antiguas páginas de libros que he encontrado abandonadas durante mis viajes. Cada pieza de papel (5''x8'') incluye una historia, con una ilustración diferente, un sello artístico, una tipografía y una idea. Las impresiones/afiches pequeños/ilustraciones existen como trabajos separados y, más importante, como una composición interesante en su totalidad.

Lo que aprendí en la Escuela de Artes de Polonia es cómo combinar la estéticas de la pintura y la metáfora simple del afiche, usando colores fuertes con consignas impresas (a menudo con tipografías hechas a mano) y usando el poder de la sugestión junto con la ilusión inteligente en mi arte. Estas habilidades me ayudaron a desarrollar mi forma individual y característica de expresión. En el proyecto mi intención es lograr que se genere una conversación entre diferentes medios de impresión. Estoy usando la técnica del Mokulito para obtener el toque de la madera y el gesto expresivo de la pintura, el grabado sobre madera para recibir líneas fuertes y precisas, y monotipos para jugar con el fondo y con formas diversas de color.


Foto: Karl Reeves


¿Puedes describir tu rutina de trabajo, cómo es tu estudio y cómo, si acaso, afecta ello tu obra?
Mi estudio está en mi ciudad. A cada segundo, Nueva York me inspira. Palabras, ojos y caras que veo a mi alrededor son lo que me empuja hacia la realización de mis dibujos. Mientras más transitada y llena esté, mejor para mí. Nueva York me lanza emociones, ideas y colores. El lugar en que las capto es mi estudio de impresión. La ciudad de Nueva York me da todo lo que necesito de momento.

Creo arte porque duele cuando no puedo hacerlo. Me levanto, camino, como, hablo con la gente y cada detalle pequeño de mi día va sumando a una enorme necesidad de gritarlo todo en un papel. Una de mis últimas colecciones (“Un índice de deseos”) empezó sin ninguna planificación. Empecé a dibujar un día sin un gran plan, sin encargo de ninguna galería, sólo como un derramamiento de mi vida en papel. Comenzó a tener forma cuando ya me había adentrado en el proceso y empecé a dar forma a mis pensamientos en más de 700 piezas a lo largo de un mes. Terminé y expuse mi trabajo y sentí el alivio que me llega cuando se completa un proyecto.


Foto: Karl Reeves


¿Qué es lo que te está costando más resolver en tu proceso?
La parte más difícil fue cuando estaba averiguando cuál es la mejor madera para el Mokulito, cuál contrachapado te daría la mejor edición. No me gusta hacer 100 copias exactas de la misma impresión porque para ello puedes usar un método de serigrafía. Me tomó al menos de 3 a 4 años hasta que finalmente decidí qué madera funcionaba mejor. Pero hay tantos árboles más que no he tocado y con los que no he intentado trabajar… Supongo que mi investigación nunca terminará del todo.

Cuéntame acerca de tus influencias en el ámbito de la impresión manual y en otros (la música, el cine, etc.)
Nací y me crié en el estudio de impresión. Mis dos padres y mi hermana son impresores. Mi madre Aleksandra Telka-Budka hace grabados, Jozef Budka hace litografías y el trabajo de mi hermana lo combina todo. El grabado y la imprenta litográfica siempre han sido mi hogar. De camino a la cocina o en mi cama, siempre vi y olí las tintas, el papel mojado, las esencias minerales, todo entremezclado con la fascinación y el amor de mis padres por las técnicas de impresión tradicionales. Todos sus amigos son impresores, cineastas, críticos de la historia del arte, y siempre estaban en nuestra casa. Desde que era una chica pequeña, los escuchaba hablando de arte, historia e impresión. Me reía al pensar que no había otro destino para mí que el de ser artista. Soy una gran fanática de las películas de Lars Von Trier, Pedro Almodovar y Peter Greenaway. Su forma de jugar con la historia usando colores y tocando algunos temas extremos me inspira.

Producir mi arte me conecta con todos los sentidos: olor, tacto, vista, sabor y sonido. Sin ellos no sería capaz de crear. Necesito la música, necesito buena comida, necesito madera y la sensación de un pincel y tinta en mis dedos. Todo eso junto me da diferentes combinaciones de emociones con las cuales me encanta jugar. Mientras más oscuras y luminosas se puedan hacer en un período de tiempo corto, mejor.


Foto: Karl Reeves